Ca(n)sada

No consuela
que una puta
consonante
se meta
donde no debe
para
convertir
el carnaval
en corriente
hastío.

Dirty pretty things

Me he dejado
c
a
e
r
- por
--- las
---- escaleras

para recoger mis pedacitos,
metértelos en la boca
y dejarte las llaves
[en el buzón]

Periodo estival

En estos días
de sopor y limonada
con hierbabuena

bebo
degluto
mastico

Vitamina C + trauma(s) + psicología barata

[...]

Cuando mueres solo dejas atrás los recuerdos que creas en los demás. O algunas cosas anotadas en un papel. Me pregunto cómo me recuerdas. Cómo me recordarás.

Miss red underwear

Sube los escalones de dos en dos. Las niñas de doce, quince, treinta años lo hacen así, sin complejos, enseñando a los demás a ablandar el asfalto, desde el iris verdeazulado hasta la rozadura de las sandalias. Sus dedos terminando en rojo. Iracunda. Desmedida. Su pelo rizado acariciando el suelo, frío asfalto este en el que nadamos. La lluvia arrastra nuestras pequeñas miserias. Ella es casi transparente. Puedo verle las ideas. Quiere comerse dos corazones crudos para desayunar.

Girls just want to have fun...

No es porque viva
rayada y subrayada,
con el corazón necrosado
entre las piernas
y el rotulador
(gordo y rojo)
anclado en el esófago

No

Mi no sonrisa,
la curva de mi espalda,
las uñas reventadas,
el peso de los días,
el maquillaje nuevo en la repisa,

[se deben a un cambio de sentido]

a querer esnifar la línea discontínua
de nuestra carretera
para diluirte en
SEROTONINA

a manipular los síntomas
de mi dolor de piernas
para darte la bienvenida
sin parecer

trémula, hambrienta, palpitante

como una jodida virgen
en un día de
fiesta

Heart(less)

Estoy descabezada porque no le encuentro sentido al sentido.

Voltereta

Abre y cierra las piernas
mientras miro
[descarada]
sus pupilas
dilatadas

Chica/chico

Vestido/a de negro. Habla de sí misma en masculino. Es más alta que la luna. Duda sobre cómo decir amateur en castellano. Le ponen los fracasos sexuales. Es una pervertida adorable.

En un crazy cabaret

Armada con una cámara de fotos, me acerqué al escenario. Ella posó. Hizo mención a una caperucita letal, a una sombra de hard candy, con capucha y color en las mejillas. Después, sonrió, mucho. También dudó. La muñeca, bella y subversiva, bajó del escenario. Pellizcó mis mejillas con cariño, como lo haría alguien que hace mucho que no te ve. Le prometí las fotos por e-mail. La que nos hicieron juntas ha salido movida.

Aorta

Para que me desangre mejor. He recibido una aorta de la Capitana, mi capitana, por correo. Estos días en los que amanezco reblandecida, grito hacia dentro por sentirme tan frágil, tan débil, tan boba. El "para" se me queda corto. No me llena, no me llega; como un calcetín de niña y una bota de adulta. No me convencen. Será una cuestión de estética. Delirio no es de litio, por eso se siente culpable. La Capitana lo sabe. Tiene el corazón muy rojo, casi negro. Ella es puro Deseo, con su traje de chaqueta y su no sujetador. Sístole y diástole. Tierna y esdrújula. Una nube de algodón con los ojos subrayados, la sonrisa tatuada y los tacones en el bolso. Teñidas las mejillas. Las tildes mal puestas. Abierta en canal.

Lady Vengeance

La señorita Vengeance me la tiene jurada por culpa de un malentendido, pero me sigue saludando y me llama para ver si estoy bien. Y, aunque no lo esté, le diré que sí, que la salud, contra todo pronóstico, resulta ser performativa y que una llamada, aún habiéndose perdido, vale mucho.

Loca de atar

Me voy a volver loca, loca de atar. Esto más que un cuento, un relato, una vomitona es una invocación. Nos cruzamos, pero no nos vemos. Eres lo que quiero. Lo quiero. Te quiero. Leo que estuviste, en el mismo sitio, durante la misma tarde. En la Filmoteca. En el Palacio Real. Pero no nos chocamos, joder. No nos atravesamos con violencia. Cuando ocurra - si ocurre - yo titubearé al creer que hablo contigo, pero solo estarás siendo cordial. Me dirás algo bonito e insustancial y yo pensaré en las fotos. En tu carne. En tus ojos tristes. En tu cuerpo sumergido. En tus palabras. Y en todo eso que dejas desperdigado para que los demás recojan y guarden.

Interzona(s)

Almorzando desnuda,
cenando vestida de verde
- primaVera(l)-
en Entremundos.

La Interzona es
un Reinohueco,
pero masculino.

A Cronenberg
se le ha olvidado
a qué sabe la sangre
en el desayuno.

Conversa(n)ción

La realidad sufre de in-ter-mi-ten-cias,
se suspende,
y precipita,
en la virtualidad,
pero sin pre(o)posiciones,
tirar de la(s) lengua(s)
duele.

Sufro un mal biblioprecario.
Se me pierden las vocales,
no todas,
solo a veces.

Y si me preguntas cuándo y cuál(es),
te diré que por ahora
solo busco consonantes
que me expliquen,
que me envíen
pelirrojas,
que pululen y tiriten,
que cojan los dos
pun-tos
y se los pongan
de sombrero.

Pero me dicen que no pueden,
que no deben.
Que si quiero el complemento
tendré que abrirme entera
y sostenerme,
sostenerte,
sin metáforas,
desnuda,
transparente,
ubicada y anudada,
por los tobillos,
atadita,
vinculada
(sin permiso)
a tu espacio
y a tu tiempo.

Sin cortes publicitarios

No soy imagen, pero sí reflejo.
Verdad.
Carne.

EGOmaníaca.

A través del agujero de gusano.
CienciaFICCI(ÓN)

Apretando con las uñas el botón
[triste,
húmedo,
arrugado]

Confundí la temperatura de los parques con la velocidad de los jardines,
dijo la Voz en off
(enough?)

"Lo que hace vulgares a los hombres es el uso innecesario de la crueldad"

Angélica Liddell

Virtualidad(es)

Texto y texturas. Relieves y consonantes. Consoladores. Doloridos y sobrealimentados. Te consumo, sin aumentativos. Cruda. O a medio hacer.

Boca(les)

Y (con)sonatas, de verano. Este cielo duele. Me largo. Lelele-jos.

Odio

Si lo lees al revés lo entiendes todo. Darle la vuelta a las niñas que se creen gigantes es un juego tentador. Te puedes topar con una nube de complejos y una vomitona de excusas. Dame un lagrimón por cada año regalado a un soberano gilipollas. Piden a gritos que las estrelles contra el asfalto. A que no hay huevos.