Teatro y bestias
La virtud es una enfermedad contagiosa. Perfectamente representada. Amor y venganza. ¿Cuál me irá mejor esta noche?
Antes de que el mundo acabe (orgías apocalípticas I)
Bajo tierra, como topillos hiperhormonados, bailamos. Hijos bastardos del fin de siglo. Nos consumimos antes del último ataque. Terror ontológico. En vena. La nueva droga de diseño se llama 'Apocalipsis'. Sabe a sexo y descontrol; a texto sagrado, barra de peep show y comunión laica. Despertar total. Ábranse de piernas. ¡Ábranse a la magia!
Noctívora
Preferiría no hacerlo. Dormir. Soñar. Volarme la tapa de los sesos. Manchar tus sábanas. Joderte el cuento.
Soy una chica seria
Y fácil. Porque sí. O porque me gusta sentirme fría y vulnerable. Rota por el centro. Rota en los extremos. Dolida. Desechada. Deseable. FELIZ.
Extraño amor
La velocidad manda, dices. El coño es ego, replico. ¡Zas!. No es caricia. No. Es bofetada blanca. Limpia. Pura. En todo el alma.
Pre-posiciones
Give me something to sing about
Del corazón hecho papilla de chica loca. Del litio de un deprimido crónico. Ve a la fuente, me escupes. Busca el norte después de romper la maldita brújula. Where do we go from here. El día que sepa lo que quiero me iré a la cama antes de las tres.
A(di)cción
Your favourite passion
Your favourite game
Your favourite mirror
Your favourite game
Your favourite mirror
Your favourite slave
Echo de menos
Echo de menos
que me mires
como si todo se fuera a acabar
en un suspiro
y yo fuera la única salida
(de emergencia)
de este laberinto
que ha perdido a su reina
en una guerra
que no es la nuestra.
Niña mimada, niña idiota
Qué quieres de mi, criatura insaciable, si estoy rota por dentro. Si ya no tengo fuerzas para existir en tu mundo hipermoderno de mapas en 3D. Niña mimada, niña idiota. Son las ganas de anudarte los tobillos y besarte la primera cicatriz las que me mantienen interesada en la partida de ajedrez. Pero no esperes regalos por tu cumpleaños, niña extraña. Esto no es un videojuego. La vida extra hay que ganarla, al igual que el continuará. Solo la certeza de que otro día llamarás me mantiene cuerda. Y yo vendré, corriendo, a lavarte las heridas. A leerte un cuento. A darte un beso en la mejilla justo antes de dormir.
No me hagas llorar, pelirroja...
... que la noche es corta y tú solo sabes ser descarada con las otras.
La moderna Jane Austen
Le brillan los ojos cuando habla de su corazón de mermelada, hecho papilla para bebés. Ningún hombre a la altura. Ninguno. Fantasea con la idea de un encuentro -en una librería de viejo-. El olor a segunda oportunidad estimulando el lacrimal y el té negro abrasándole las yemas de los dedos. Sus discretas frustraciones saben a suplemento de domingo. Los lunes busca compañía después de trabajar. Cine y cena. Tobillos flojos. Labios de cómic. Un descuido. Férrea voluntad.
La mujer en la sombra
Hace falta un ejército de mujeres como ella, capaces de rebanarte el cuello si se lo pides por favor. Justa y buena, como manda la tradición, escupe en el ojo y hurga en la herida cuando se lo mandan. Heroína de manual, transparente y brutalmente honesta. Sabe que el cielo es una mentira. Sabe que no hay futuro. Sabe que la quiero con locura. Y, pese a ello, cree. No sé muy bien en qué, pero la mantiene entera; pegada a sí misma. Una titana de arroz con leche y canela. Mi ángel de la guarda: la guardaespaldas sideral.
Sádica
Con las bragas en los tobillos,
se deleita frente al tocador
y simula estar de acuerdo
con su filosofía
de vida.
se deleita frente al tocador
y simula estar de acuerdo
con su filosofía
de vida.
Huesped
Solo me gustas por las noches cuando, cansada de nuestro pacto de caballeros, me dices al espejo que el rímel de fulana me sienta como un tiro.
Rubias en el metro
De rasgos afilados, cabello de anuncio y sonrisa de salirse (siempre) con la suya. Barbie coqueta. Sin mansión cinco estrellas ni novio de ensueño. Desobediente y perfecta. Prefiere jugar con muñecas.
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