Alicia no cae por la madriguera. Atraviesa el umbral de la discoteca y busca su cama. El Sombrerero Loco y la Reina Blanca la acompañan. Sostienen las copas, enseñan sus cartas y esperan a que la Reina de Corazones y su séquito entren en escena. Qué maravilla.
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